Usted está aquí

Nuestra meta conjunta debe ser “llegar a cero” y garantizar una vida plena para este sector de la población

Karolina Guay
Embajadora de Canadá en El Salvador

 

Los embarazos de niñas y adolescentes afectan de forma desfavorable la vida y el futuro de mujeres en El Salvador y alrededor del mundo. Además de ser una violación a sus derechos humanos, estas prácticas le roban a las niñas y adolescentes la libertad para tomar decisiones sobre sus vidas, lo que altera su educación, su contribución a la economía, pone en peligro su salud, y las hace más vulnerables a la violencia y el abuso.

Desde 2017, Canadá tiene una Política Feminista de Asistencia Internacional, la cual reconoce que apoyar la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas es la mejor forma para construir un mundo más pacífico, inclusivo y próspero. A más tardar en el año 2022, al menos el 95% de la cooperación bilateral de Canadá estará directamente o transversalmente integrando la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas.

Dentro de nuestra política feminista, Canadá considera que promover la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y las niñas en todo el mundo es una forma clave de empoderarlas y contribuir a la igualdad de género. Apoyamos el objetivo de garantizar que todos los embarazos sean deseados, que todos los partos sean seguros y que todas las niñas y mujeres sean tratadas con la dignidad y el respeto que se merecen.

Es por esto que hemos desarrollado una alianza estratégica con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en apoyo a las instituciones del estado salvadoreño y a las organizaciones que trabajan contra el embarazo adolescente en El Salvador.

En ese contexto, reconocemos los esfuerzos de El Salvador con esta temática, donde, desde el año 2015, vemos una tendencia a la baja en los niveles de embarazos en niñas y adolescentes. Nos alegra trabajar con el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación y el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia, así como con la Ofi cina de la Primera Dama, para mejorar la situación de las mujeres y de las niñas.

La reducción de los casos de embarazos de niñas es muy positiva, pero no es suficiente. Sabemos que la pandemia del COVID-19 ha tenido un impacto negativo sobre el acceso a salud sexual y reproductiva aquí y alrededor del mundo, por la magnitud de la crisis sanitaria y por sus efectos económicos y sociales. Todos nuestros esfuerzos deben alinearse y llevar como objetivo superior la erradicación total de los embarazos no deseados para las niñas y adolescentes. Nuestra meta conjunta debe ser “llegar a cero” y garantizar una vida plena para este sector de la población.

Llegar a esta meta ambiciosa es imposible sin tener datos precisos y de calidad. Este Mapa de Embarazos será sin duda una herramienta muy útil e importante para la elaboración y la implementación de políticas públicas por las autoridades estatales y para el trabajo de las organizaciones trabajando para erradicar este fenómeno y cambiar la trayectoria de miles de niñas salvadoreñas.

Por ello, y en el marco de los 60 años del establecimiento de Relaciones Diplomáticas entre Canadá y El Salvador, afirmamos nuestro compromiso en seguir apoyando los esfuerzos de El Salvador con iniciativas en materia de derechos de la niñez, adolescencia y mujeres, para su mejor desarrollo en una sociedad más equitativa.